"Anteh lo hacían lah obehas y ahora lo hacemo nozotro"
Con un fuerte acento me explicaba una vecina el cambio que se había producido en la tarea más importante de la fructificación: La polinización.
Y es que la flor del chirimoyo es difícil como las chicas de las Teresianas de cuando yo era joven, nunca estaban a punto. Estrechas, no hay abeja que pueda entrarles, ni que decir tiene que todavía menos las obejas y eso es el desespero de agricultores y una de las causas de que el cultivo del chirimoyo esté limitado a una zona pequeñísima de la costa Granadina EN TODA EUROPA.
Bien, pues los amantes de la chirimoya tienen que erigirle un monumento a un botánico americano que en los años 40 puso a punto la técnica de la polinización manual de las flores del chirimoyo.
El Dr. Schroeder, profesor de la Universidad de California, no solo le dio vacaciones a las obejas, perdón abejas y otros insectos, sino que puso a trabajar a cientos de personas durante los meses de Mayo a Agosto en la "entretenida" tarea de fecundar flores de chirimoyos y.....cobrando!!! (el polen es de chirimoya eh!).
Al mismo tiempo, los cultivadores de chirimoyos pudieron seguir cultivándolos y los amantes de su fruto disfrutarlos. Gracias S. Schroeder.
Actualmente se polinizan unas 300 flores en una hora de media y, en fincas grandes, se llegan a fecundar 2 millones de flores en una campaña, una a una, con esmero y esperanza.
A los 15 días de fecundada ya se pueden observar pequeños frutos (ver foto 2) y luego maravillosas, jugosas y pulposas (de pulpa no de pulpo) exóticas chirimoyas. Mmmmmmmmmmmm.
